9 de octubre de 2025
Cuando una etiqueta te lleva dentro de una historia de pólvora y maravilla.
Manos que encienden fuegos
Enciende un fuego, canta el rockero italiano Giorgio Canali. Las manos del joven Nicola Chiarappa, en cambio, saben encender fuegos que te hacen soñar. Y a veces explotar.
Hace unos días estaba en San Severo para entregarle las etiquetas adhesivas en bobina que usa para sus productos, también los destinados al extranjero. Cinco minutos de trabajo. Firma, saludo, y a otra cosa. En cambio me quedé. A veces basta con frenar un momento para descubrir historias que merecen ser contadas.
Nicola es la cuarta generación de una familia de pirotécnicos. Su taller está hecho de pólvoras que parecen inofensivas y de ojos que brillan con algo que está entre la pasión y la locura lúcida.
Todo rigurosamente a mano
¿La mezcla de los colores? A mano. ¿El ensamblaje? A mano. ¿Cada artificio? A mano. Artesanía de verdad, de la que te tiene ocupado 365 días al año. Solo enero es sagrado. Ese se lo dedicas a la familia, me dice Nicola.
Cuando las tijeras se vuelven mechas
"El peligro está siempre. Basta con que caigan unas tijeras y, si el suelo no está limpio, salta todo." Mientras habla, miro instintivamente al suelo. Tijeras no veo. Suelo limpio. Respiro. Detrás de esos fuegos que nos hipnotizan hay un mundo donde un gesto equivocado le cambia el día a todos.
Doce años y el desastre perfecto
La primera vez que Nicola dirigió un espectáculo pirotécnico tenía doce años. No explotó nada. Silencio total. Público decepcionado. Su padre al micrófono pidiendo disculpas. "A partir de ahí no he parado más." Esa cicatriz te la llevas encima. Es el precio de aprender que la pólvora no perdona las prisas.
Del cuaderno del bisabuelo al simulador digital
El bisabuelo dibujaba las coreografías en cuadernos ajados, con témperas. Las probaba en directo, delante del público. Hoy existe un simulador digital que anticipa cada efecto. Pero el corazón sigue estando allí, en aquellos dibujos descoloridos. Tradición y tecnología. Pólvora antigua y software moderno.
La batteria sanseverese: cuando el pueblo se rebela
El prefecto prohíbe los espectáculos pirotécnicos durante la fiesta de la Madonna del Soccorso. Revuelta popular en San Severo. ¿La solución? Reducir la carga. Nació así la "batteria sanseverese": menos potente, más segura, única en su género. Una identidad nacida de una prohibición. Una firma que hoy lleva el nombre de la ciudad por el mundo.
El encanto continúa
Nicola no sabe dónde estará la empresa dentro de veinte años. Solo sabe que quiere seguir haciendo soñar a la gente. Yo, que paso la vida entre palabras, proyectos y rollos de etiquetas, salgo de aquel taller con una certeza: la verdadera creatividad no es inventar de la nada. Es encender maravilla donde otros solo ven polvo.

