14 de noviembre de 2025
Historia de packaging cultural
2011. De una fiesta patronal en San Severo nació la marca "Patroni di Puglia: la festa", un proyecto de marketing territorial que involucró a 32 municipios de Apulia en la promoción del turismo cultural ligado a las tradiciones y a las fiestas patronales de la región. Nicola había cumplido su promesa. «Si salimos vivos de esta habitación, en mayo vienes a mi pueblo para la fiesta de San Severo». Y yo, hombre de palabra, me presenté.
Los fujenti que no te esperas
Aquel domingo de mayo de 2011 veo llegar a los "fujenti", que corren pegados a las baterías de fuegos artificiales durante la fiesta de la Madonna del Soccorso. Me uno a ellos enseguida para fotografiar y filmar. Me recuerda a Pamplona con los toros. Hombres, chicos, mujeres corren pegados a las baterías. Casi como si quisieran competir con el fuego. No detrás. Con el fuego, literalmente.
De la emoción al proyecto
Unos días después voy a ver a la consejera de Turismo de la Región de Apulia, Silvia Godelli. Le propongo: "Consejera, después de los ritos de la Semana Santa tenemos que dedicar un proyecto a las fiestas patronales. Es un patrimonio inmaterial enorme. Podemos promocionarlo y desestacionalizar los flujos turísticos. Para el presupuesto, vosotros una parte, el resto lo recaudo de los ayuntamientos." La respuesta llega enseguida: arrancamos con la marca "Patroni di Puglia: la festa".
Cuando la visión es clara
Sumar a los ayuntamientos que se adhirieron al proyecto no fue complicado. Cuando tienes claro adónde quieres llegar y transmites entusiasmo auténtico, el mundo te sigue. Con tenacidad contaba un proyecto concreto: un pliego riguroso, guía de bolsillo multilingüe, presencia digital, ferias nacionales e internacionales. Objetivos claros, plazos definidos, resultados medibles y una pizca de locura creativa. La confianza se construye demostrando que tienes una visión y las herramientas para realizarla. Y además nos habíamos hecho "famosos" por el proyecto Semana Santa en Apulia.
El packaging del territorio
En el fondo estaba haciendo mi trabajo: packaging. Cogí contenidos culturales dispersos, romerías, luminarias, peregrinaciones, fuegos, carros, y les di un envoltorio atractivo para el mercado turístico. La pasión por el diseño y la fotografía me permitió crear formatos que funcionaron: una identidad visual reconocible, storytelling fotográfico para web y redes, guías cuidadas en el layout. No solo estrategia, también estética.
En lugar de etiquetas para el vino, envasaba tradiciones. En lugar de packaging para la pasta, promovía patrimonio inmaterial. Mismo método, mismas competencias, producto distinto. Y pensar que todo nació de aquel balcón de San Severo.
O quizá de una promesa hecha entre las paredes de un hospital.

