6 de agosto de 2025
Ha muerto Gianni Berengo Gardin. Con él se va un pedazo de la fotografía italiana, la de verdad, la que no necesita filtros para contar el mundo.
La noticia me lleva de vuelta a 2013, cuando conseguí algo que parecía imposible. Llevarlo a Molfetta para un concurso fotográfico internacional. Quien hizo posible lo imposible fue Cosmo Laera, fotógrafo y docente de la Academia de Brera. Un sueño que tomó forma en el Auditorio del Museo Diocesano, donde durante dos días me encontré sentado al lado de quien para muchos es simplemente el Maestro.
Dos días junto a los gigantes
258 reportajes fotográficos que valorar. Un jurado que parecía salido del sueño de cualquier aficionado. Además de Berengo Gardin, estaban Denis Curti de Il Fotografo, Laura Serani del Instituto Europeo de Fotografía de París, Antonella Gaeta de Apulia Film Commission, Giancarlo Piccirillo de Pugliapromozione, Cosmo Laera y Enzo Quarto de RAI 3 Puglia. Yo estaba allí en silencio, captando cada comentario como un antropólogo estudia una tribu desconocida. Cada observación era un tesoro.
Cuando todo se vuelve real
Berengo Gardin tenía esa capacidad rara de mirar una fotografía y leerle el alma. La técnica para él se daba por supuesta. Iba directo al corazón de la imagen. "Aquí hay verdad", decía señalando algunas fotos de la Semana Santa en Apulia. Y cuando Berengo Gardin habla de verdad, tú escuchas y punto. Ganó la procesión de la Desolata de Canosa di Puglia, fotografiada por Michele Sorrentino. Cinco mil euros de premio y, sobre todo, el sello de un jurado que difícilmente olvidaré.
El sueño audaz
Aquel proyecto creó una red internacional. Instituto Europeo de Fotografía de París, Región de Apulia, Academia de Brera y RAI juntos para llevar las tradiciones de Apulia al mundo. La verdadera lección me la dio él, con su sola presencia. No hace falta ser el mejor para realizar proyectos ambiciosos. Hace falta estar lo bastante loco como para intentarlo. Llevar a tu ciudad a uno de los grandes de la fotografía contemporánea.
El legado de Gianni Berengo Gardin
Hoy que ya no está, queda el recuerdo de aquellos ojos que leían la realidad mejor que nadie. Gracias, Maestro. Por habernos enseñado que la fotografía no es solo técnica, es mirada.

