SEMANA SANTA DE MOLFETTA
SEMANA SANTA DE MOLFETTA
21 de abril de 2026
Me habían pedido un cartel y se encontraron con un sueño de treinta mil euros. Cómo en 2006 el cartel de la Semana Santa de Molfetta se convirtió en un plan de promoción de los ritos procesionales, y qué queda de aquello dieciocho años después.
Era una tarde de diciembre de 2006
Entraron en mi despacho el doctor Franco Stanzione, entonces prior de la Confraternita della Morte, y el fotógrafo Antonio D’Agostino, con el encargo de diseñar el cartel para promocionar los ritos procesionales de la Semana Santa de Molfetta. «Gaetano, queremos un cartel bonito para la Semana Santa».
En el estudio del fotógrafo
Unos días después, cita en el estudio de D’Agostino, en el casco antiguo de Molfetta. Frente a mí el prior, el tesorero y el secretario de la Confraternita. Esperaban el diseño del cartel para aprobarlo. Sobre la mesa dejé una carpeta mecanografiada: un plan de promoción turística de los ritos de Semana Santa de Molfetta. Valor: treinta mil euros. El diseño del cartel, lo que me habían pedido, ni siquiera lo había preparado.
Se hizo el silencio. De esos que parecen larguísimos. Antonio D’Agostino me lanzó una mirada de reojo, de esas que significan «¿qué has hecho?».
El tesorero y el secretario no dijeron una palabra. El prior se puso rojo como un tomate y me dijo: «Pero nosotros no tenemos treinta mil euros». Le pregunté cuánto podía poner la Confraternita. Respondió: tres mil. «Bien. El resto lo encuentro yo». En ese momento sus miradas cambiaron por segunda vez. El primer susto había sido el proyecto en lugar del cartel. El segundo fue entender que hablaba en serio.
Me la había jugado intentando subir el listón, apostando por el lado emocional del proyecto: quería regalar un sueño, una visión. Era un reto profesional y humano grande también para mí, y después resultó ser una experiencia inolvidable. Era un ambiente, el de las cofradías, que yo no conocía y del que, viviéndolo desde dentro, he podido apreciar la gran calidad humana de quienes forman parte de él.
Lo que no está en este artículo
Cómo llamé a la puerta de ocho empresas del territorio y por qué dijeron que sí las ocho. Cómo llevamos Molfetta a la BIT de Milán y por qué un estand en el Aeropuerto de Bari-Palese durante dos meses enteros. Toda la Cassetta degli Attrezzi, con los números que tengo y los que honestamente no tengo, la he reunido en la ficha del proyecto con una fotogalería significativa.
Y hay otra cosa que dejo fuera. Después de Pascua, en la BIT y en Bari-Palese, empezó a volver una pregunta. La misma pregunta. Personas distintas, regiones distintas. Al principio no sabía responder bien. Luego entendí que aquella pregunta estaba desmontando el proyecto de 2007 y construyendo otro, mucho más grande. Al año siguiente, Molfetta ya no bastaría. Las ocho empresas que dijeron que sí, qué pasó de verdad en Milán y en Bari-Palese, y cómo un proyecto de ciudad se convirtió en un proyecto de región.

